5/3/17

L'ÀNEC SALVATGE





TEXTO: HENRIK IBSEN
ADAPTACIÓN: MARC ARTIGAU, CRISTINA GENEBAT y JULIO MANRIQUE
DIRECCIÓN: JULIO MANRIQUE
INTÉRPRETES: ANDREU BENITO, IVÁN BENET, JORDI BOSCH, LAURA CONEJERO, PABLO DERQUI, MIRANDA GAS, JORDI LLOVET, LLUÍS MARCO, CARLES PEDRAGOSA y ELENA TARRATS
DURACIÓN: 1h 30 min + 15min entreacto + 1h
FOTOGRAFIA: ROS RIBAS
PRODUCCIÓN: TEATRE LLIURE
SALA FABIÀ PUIGSERVER (LLIURE MONTJUÏC)


El sector teatral es un animal de costumbres, se encapricha de un autor y se representan sus obras más conocidas, pero se olvidan otras que sin tanto renombre, son igual de excelentes. Es lo que le pasaba, qué bien poder hablar en pasado, a Ibsen con L'ànec salvatge. Su última representación en España data de 1982, una servidora no había nacido, en Catalunya es la primera vez que se representa. 

Quizás haya sido que no es una obra realista, sino más bien simbólica, llena de metáforas y que requiere que su puesta en escena sea mitad y mitad. Un juego donde el director, los actores y los espectadores se dejen guiar por el texto, sin peros, simplemente con las ganas de descubrir la historia, mirando más allá de las acciones, los personajes esconden más palabras que las que son pronunciadas.

Una familia (pobre) vive feliz hasta que un antiguo amigo de la infancia aparece en sus vidas. Hasta el momento el secreto mejor guardado era tener un pato salvaje encerrado en el sótano, acompañado por gallinas y conejos. Pero entonces empieza el dilema, ¿es mejor vivir "un poco" engañado o descubrir toda la verdad? Evidentemente la caja de los truenos se abrirá, porque sino no habría obra.

L'ànec salvatge és un montaje 100% factoria Julio Manrique. Manteniendo la esencia del texto original, la adaptación ha conseguido quitarle el leve olor a naftalina del siglo XIX y ubicarlo en un espacio atemporal y sin referencias concertas a dónde. La magnífica escenografía de Lluc Castells nos evoca en cierta manera a Suecia (colores neutrons y esa madera clara predominante), pero sin que sea demasiado evidente. La puesta en escena sigue patrones anglosajones, como ya es habitual: texto que se funde con una espectacular música de Carles Pedragosa, que juntamente con Damien Bazin firman un espacio sonora que pone los pelos de punta y la dulce voz de Miranda Gas vuelve a deleitar a los presentes en sus momentos de "cabaret". 

Magistral dirección de Julio Manrique, que vuelve a contar con un reparto de primera, donde destaca: Ivan Benet, Hialmar, un padre y fotógrafo que ve cómo la tranquilidad de su familia se ve alterada con la llegada de un viejo amigo, Gregor (Pablo Derqui). Pero aunque ellos sean quienes desencadenan la acción, el peso de la misma recae en una extraordinaria, Gina (Laura Conejero) y en todo un descubrimiento, Heda (Elena Tarrats). Sin duda en el plano interpretativo poco a descubrir de los grandes nombres consagrados, pero Elena Tarrats ha conseguido robarnos el alma, con la contrucción de su personaje, inocente, preciosista, delicado y lleno de sensibilidad. Sus escenas son simplemente maravillosas.

Casi tres horas de tensión, a las que no les sobra ni un segundo, de un montaje sobresaliente. Una vez más, Julio Manrique vuelve a hacer diana y esta vez con todo un clásico. Va ser que no hay texto que se le resista. Por lo pronto esperemos que siga abriendo cajones si con ello ganamos experiencias teatrales a la altura y al nivel de L'ànec salvatge. Gracias y bravo!